Respira…y olvídate del insomnio

Ya estamos metidos de lleno en el mes de septiembre, dentro de poco empezaremos a notar como los días se acortan, oscurece antes, y nuestros hábitos de vida pasan a un plano más relajando e introspectivo.

Todos estos cambios a veces nos pueden resultan un tanto incómodos y notar como a nuestro cuerpo le cuesta acostumbrarse. Uno de los momentos en donde solemos ser más sensibles al cambio de rutina es a la hora de dormir, pero afortunadamente siempre tendremos a mano la herramienta más poderosa que existe para que no nos afecten en nuestro descanso nocturno, la respiración.

Si estas empezando a notar ciertos síntomas de insomnio y te cuesta conciliar el sueño, te recomiendo este ejercicio respiratorio y de conciencia corporal.

Túmbate boca arriba, separa tus piernas y deja caer los pies relajados hacia los lados. Toma una inspiración larga y profunda, mantén el aire en tus pulmones mientras cuentas hasta tres. A continuación expulsa el aire, suave y lentamente.

Repite este ciclo de respiración varias veces.

Se consciente de todo tu cuerpo, esta vez dirigiendo la inspiración a cada zona, tus manos, piernas, pecho, espalda…

Imagina que con cada inspiración vas llenando tu interior de luz, una luz blanca, y con cada exhalación eliminas toda tensión y todo bloqueo interno, incluyendo pensamientos, obsesiones y todo lo que enturbie tu mente.

Déjate ir, y mantente en ese estado el tiempo que necesites.

Cuando estés preparado para recuperar el control de tu cuerpo, empieza a moverlo lentamente, estírate y abre tus ojos.

Namasté

Fotografía Aomm.tv

 

 

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Yoga: lo que su práctica te enseña

El yoga siempre ha tenido y tendrá un mensaje universal para todo el que lo practica, es la unión con uno mismo y con lo divino, pero dependiendo de cada persona, y del lugar en donde te encuentres dentro de tu trayecto vital, te indicará unas “claves o mensajes” siendo el objetivo final el mismo para todos, reconocer su autentica enseñanza.

Hoy me gustaría hablaros de mi experiencia personal , de lo que el yoga me ha ido aportando sobre la esterilla y fuera de ella:

Fluir
Tanto en la esterilla como en la vida, tenemos que relajarnos y fluir, si no ponemos resistencia todo es más fácil, y natural. Cada experiencia, cada momento es único e irrepetible, ni mejor, ni peor, simplemente forma parte de nuestro aprendizaje, fluye.

Aceptación
Igual que tras una tormenta siempre termina saliendo el sol, pienso que es importante tener en cuenta que cada día de práctica es diferente. Lo mismo ocurre con la meditación, unos días te encuentras relajado y flexible, y otros en cambio todo lo contrario, tu concentración disminuye y te sientes alejado de tu centro, es en esos días cuando hay que aceptar y no esperar resultados.

Regularidad
Lo importante no es el número de asanas que realices, sino la calidad, y regularidad en la práctica, más valen dos asanas realizándolas con lentitud y consciencia que veinte, de forma rápida y sin sentido.

Practica
Yoga es práctica, práctica y más práctica. Puedes tener una gran biblioteca sobre libros de yoga, aprenderte todo el nombre de las asanas en sanscrito, pero si no practicas, no hay yoga, tan solo conocimientos, no conexión.

Reflexión
Otro de los hábitos que he aprendido, ha sido el de ser más consciente y reservar unos minutos cada día, para reflexionar, lo mejor es hacerlo una vez terminada la práctica, ya que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, se encuentran en un estado de relajación y de presencia. Ten siempre una pequeña libreta para tomar notas de las reflexiones que has sentido.

Agradecimiento
El yoga es un regalo hacia uno mismo, un espacio de tiempo para escucharse, sentirse y quererse. Es por ello que llega a ser realmente necesario demostrar una actitud de agradecimiento, al finalizar nuestra práctica, sellándola con un mantra, una oración o un gesto. De esta forma dirigimos nuestra gratitud hacia el universo, hacia la conexión con lo divino.

Namasté

*Artículo publicado en el blog de Aomm.tv el 24 de marzo de 2016.
Fotografia Aomm.tv

Pranayama

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Fotografía Aomm.tv

Somos energía, todo lo que nos rodea está cargado de ella. El Prana es energía vital, compenetra todo el universo.

El ser humano acumula Prana de diferentes formas al igual que la pierde sin apenas darse cuenta.

Las preocupaciones, alimentarse de una forma incorrecta, descansar insuficientemente, son motivos para que nos sintamos faltos de esa energía que todo ser humano posee de forma natural.

Cuando regulamos el prana de nuestro cuerpo, también regulamos la mente, y se tonifican todos los componentes del organismo, huesos, músculos, sangre, sistema nervioso, etc.

A través de los nadis, que son canales energéticos de nuestro cuerpo, la energía se expande, es cuando nos sentimos bien, alegres, fuertes, completos.

Todo el universo está formado de prana y éter. Todo aquel que sepa dominar el prana, domina todo su cuerpo y su mente.

¿Como podemos aumentar nuestro prana o energía vital?

A través de una alimentación sáttvica, con alimentos lo más naturales posibles, (frutas, verduras, cereales, semillas, y legumbres), cumpliendo con nuestro descanso nocturno, evitando las preocupaciones y rumiaciones mentales, e incorporando en nuestra práctica yoguica diaria el Pranayama.

Pranayama es el control de la respiración, o más bien su regulación de forma consciente. Existen muchas prácticas, la mayoría de ellas se caracterizan porque es retenida la respiración (kumbhaka), al hacerlo aumentamos la carga de energía en nuestro organismo y nos da vitalidad.

Cualquier ejercicio de pranayama se divide en varias etapas: inspiración (puraka), retención (kumbhaka) y exhalación (rechaka), la retención puede hacerse tras la inspiración, con los pulmones llenos (antar) o después de la exhalación (bahya).

Cuando inspiramos absorbemos prana, al retener la energía se distribuye por los centros energéticos o chakras y cuando exhalamos expulsamos los residuos o todo tipo de toxinas de nuestro cuerpo.

Un ejercicio que suelo incluir en mi practica diaria, antes de la meditación es la respiración alterna.

Técnica

  • Inspira lentamente por ambas fosas nasales, reten el aire unos segundos, y expúlsalo lentamente, intenta que la duración sea la misma que al inhalar.
  • Con el dedo pulgar de tu mano derecha, tapa la fosa nasal derecha, mientras inspiras por el lado izquierdo, tapa la fosa izquierda con el dedo meñique y anular, destapa el lado derecho y expulsa el aire (los dedos indice y corazón pueden descansar en la parte superior del tabique nasal).
  • Inspira de nuevo, esta vez por el lado derecho, tapa la fosa derecha y exhala por la izquierda. Continua el ciclo durante varias vueltas, puedes empezar con tres e ir aumentando conforme te familiarices con ella.

Aunque al principio pueda sonar un poco lioso, con la práctica aparece un ritmo natural que nos da serenidad y claridad.

Beneficios

  • Regula las energías positivas y negativas
  • Unifica el prana
  • Prepara la mente para la meditación
  • Despeja los canales energéticos (Nadis)
  • Purifica el organismo

Namaste

La respiración en el Yoga

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Fotografía: Mukhas

Respirar es vivir, con cada inhalación nuestro cuerpo se llena de Prana o energía vital, oxigenas todo tu cuerpo, tus órganos y tu mente, y con cada exhalación tenemos la oportunidad, si somos conscientes de expulsar todo lo que nos sobra, tensión, pensamientos negativos, recuerdos que nos bloquean, etc…

Sin respiración no hay Yoga ya que es el nexo de unión entre el cuerpo y la mente.
Cuando realices las asanas céntrate en ella, siente como recorre cada parte de tu cuerpo, no la fuerces, ni tampoco la entrecortes, ya que ello te generarás tensión.

Una forma de ser más consciente de ella es intentar que tanto la inhalación como la exhalación duren lo mismo, al principio puedes contar mentalmente cuatro tiempos, al inhalar y al exhalar, con el tiempo verás que no es necesario, ya que tu mismo cojeras un ritmo natural.

También es importante tener en cuenta que cuando termina la respiración, termina el movimiento, no te quedes ahí, excepto si la asana en si requiere una retención.

Si quieres mantener la postura, haz de tres a cinco ciclos con tu respiración.

Recuerda que yoga es armonía y unión, y la respiración te ayudará a conocer y escuchar tu cuerpo.

Namaste