Asana: Paschimottanasana

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Fotografía Aomm.tv

Paschimottanasana es una postura poderosa en el yoga, trabaja completamente la columna vertebral.

Al permanecer en esta asana unas cuantas respiraciones nuestro corazón, columna y órganos abdominales se ven masajeados, y la mente entra en un estado de introspección.

También al estirar la zona de la pelvis, el aporte de sangre es mayor, esto hace aumentar nuestra vitalidad y favorece la sexualidad.

Otros de sus efectos es que mejora la digestión porque mantiene los órganos abdominales activos.

Si nos fijamos en los animales, su columna vertebral se encuentra en posición horizontal y el corazón queda situación debajo de ella. De ahí su resistencia. Nosotros, los humanos al tener la columna en posición vertical sentimos en seguida los efectos de un gran esfuerzo y nuestro corazón se ve más expuesto a enfermedades cardíacas.

Al practicar Paschimottanasana, nos llenamos de energía y le damos a nuestro corazón un soplo de vitalidad.

Técnica:

  1. Siéntate en el suelo, con las piernas estiradas y rectas hacia delante. Coloca tus manos a ambos lados de las caderas. Inhala y exhala profundamente, unas cuantas veces.
  2. En una exhalación estira tus brazos hacia delante, y agarre los dedos de tus pies. Puedes sujetar el dedo gordo de cada pie con el pulgar, el índice y el corazón de tus manos.
  3. Estira la columna vertebral hacia delante, hazlo desde la pelvis, evitando encorvar la espalda. El objetivo no es tocar tus rodillas con la cabeza, sino darle longitud a tu espalda.
  4. Intenta que con cada exhalación el tronco baje un poquito más.
  5. Cuando hayas llegado a tu máxima extensión respira largo y profundo, poniendo consciencia en todo tu cuerpo. Nota el alargamiento de la columna, y de la parte posterior de tus piernas.
  6. Con la práctica conseguirás la postura final, reposar tu cara en las rodillas, y que tus manos queden entrelazadas alrededor de tus pies.
  7. Para deshacer la postura, inhala, y ves incorporándote poco a poco, posicionando tus manos a los lados de las caderas.

Como en todas las asanas, lo importante es escuchar tu cuerpo, no forzarlo, ser amable con el. Con cada práctica verás que poco a poco vas avanzando en las posturas y aumentando tu flexibilidad.

Namasté

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