De corazón a corazón

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Mukhas

Cualquier práctica de Yoga empieza y termina con un saludo clásico Hindú, consiste en un Mudra y un Mantra. El mudra “Atmanjali” y el mantra Namasté.

Atmanjali mudra se basa en juntar las palmas de las manos, justo a la altura del corazón, o como sucede al finalizar la práctica delante de la frente, para llevarlas después hacia el corazón; los codos se levantan un poco e inclinamos levemente la cabeza, mientras pronunciamos el mantra “Namasté”.
Su traducción viene a ser “El alma divina que hay en mi saluda al alma divina que hay en ti” o “Ofrezco mis reverencias la alma divina que hay en ti”.

“Atman” significa alma, y “Anjali” ofrecer a si mismo. “Nama” reverenciar o agradercer y “te” ti, usted.

No existe sesión sin este saludo divino, es la esencia de toda creación, una intención con actitud espiritual, una manera de mostrar respeto hacia todo y todos.
Es un saludo de entrega, de sinceridad y transparencia. El gesto realizado con este mudra expresa amor, unidad, equilibrio, agradecimiento y humildad.

Atmanjali nos conecta con nuestra alma, situada en el corazón, y que se puede visualizar como una flor de loto blanca, invitándola a abrirse con este gesto.

También estamos conectando los dos hemisferios, izquierdo y derecho del cerebro, equilibrando las energías del sol y la luna, uniendo cuerpo y espíritu.
Práctica meditativa
Puedes realizarla sentado en posición meditativa o de pie en Tadasana (postura de la montaña), mantén la espalda recta, hombros relajados, junta tus palmas de las manos a la altura del corazón, apoya la base de los pulgares en el centro del pecho, levanta levemente los codos.
Cierra los ojos y respira profundo y lento, intenta visualizar el centro de tu corazón, como si fuese una flor de loto blanca. Mantente en esta posición el tiempo que consideres, hasta que te sientas renovado y lleno de energía.
Práctica dinámica
Otra forma de emplear este gesto es al realizar el saludo al sol (Suyanamaskar) o de la luna (Chandra Namaskar), o para volver a tu centro entre cada ciclo de asanas.
También existen posturas como el guerrero I (Virabhadrasana), en donde seguimos conectándonos con nuestro interior a través de Atmanjali, al unir las manos sobre nuestra cabeza.
Al finalizar nuestra práctica agradecemos la experiencia y la sellamos con Atmanjali Mudra.

Beneficios

-Equilibra y renueva la energía
-Calma la ansiedad y el sistema nervioso
-Nos aporta paz y armonia
-Conseguimos claridad mental
-Nos ayuda a tener una actitud meditativa y conectarnos con lo divino.

Namasté

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