Pranayama

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Fotografía Aomm.tv

Somos energía, todo lo que nos rodea está cargado de ella. El Prana es energía vital, compenetra todo el universo.

El ser humano acumula Prana de diferentes formas al igual que la pierde sin apenas darse cuenta.

Las preocupaciones, alimentarse de una forma incorrecta, descansar insuficientemente, son motivos para que nos sintamos faltos de esa energía que todo ser humano posee de forma natural.

Cuando regulamos el prana de nuestro cuerpo, también regulamos la mente, y se tonifican todos los componentes del organismo, huesos, músculos, sangre, sistema nervioso, etc.

A través de los nadis, que son canales energéticos de nuestro cuerpo, la energía se expande, es cuando nos sentimos bien, alegres, fuertes, completos.

Todo el universo está formado de prana y éter. Todo aquel que sepa dominar el prana, domina todo su cuerpo y su mente.

¿Como podemos aumentar nuestro prana o energía vital?

A través de una alimentación sáttvica, con alimentos lo más naturales posibles, (frutas, verduras, cereales, semillas, y legumbres), cumpliendo con nuestro descanso nocturno, evitando las preocupaciones y rumiaciones mentales, e incorporando en nuestra práctica yoguica diaria el Pranayama.

Pranayama es el control de la respiración, o más bien su regulación de forma consciente. Existen muchas prácticas, la mayoría de ellas se caracterizan porque es retenida la respiración (kumbhaka), al hacerlo aumentamos la carga de energía en nuestro organismo y nos da vitalidad.

Cualquier ejercicio de pranayama se divide en varias etapas: inspiración (puraka), retención (kumbhaka) y exhalación (rechaka), la retención puede hacerse tras la inspiración, con los pulmones llenos (antar) o después de la exhalación (bahya).

Cuando inspiramos absorbemos prana, al retener la energía se distribuye por los centros energéticos o chakras y cuando exhalamos expulsamos los residuos o todo tipo de toxinas de nuestro cuerpo.

Un ejercicio que suelo incluir en mi practica diaria, antes de la meditación es la respiración alterna.

Técnica

  • Inspira lentamente por ambas fosas nasales, reten el aire unos segundos, y expúlsalo lentamente, intenta que la duración sea la misma que al inhalar.
  • Con el dedo pulgar de tu mano derecha, tapa la fosa nasal derecha, mientras inspiras por el lado izquierdo, tapa la fosa izquierda con el dedo meñique y anular, destapa el lado derecho y expulsa el aire (los dedos indice y corazón pueden descansar en la parte superior del tabique nasal).
  • Inspira de nuevo, esta vez por el lado derecho, tapa la fosa derecha y exhala por la izquierda. Continua el ciclo durante varias vueltas, puedes empezar con tres e ir aumentando conforme te familiarices con ella.

Aunque al principio pueda sonar un poco lioso, con la práctica aparece un ritmo natural que nos da serenidad y claridad.

Beneficios

  • Regula las energías positivas y negativas
  • Unifica el prana
  • Prepara la mente para la meditación
  • Despeja los canales energéticos (Nadis)
  • Purifica el organismo

Namaste

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